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Opinión

Quien pide parar la carrera es quien ya va ganando

La carrera por la IA no puede quedar en manos de quienes compiten por ganarla: exige regulación internacional, auditoría independiente y control democrático.

13 de septiembre de 2026 · 5 min de lectura

Daniel De León

Dirección — ColombIA CIIAC

Trabaja en capacidades públicas para inteligencia artificial responsable y en el acompañamiento territorial del Centro Institucional de Inteligencia Artificial de Colombia.

En los años 40, un grupo de físicos liderado por el doctor Robert Oppenheimer se trasladó a una meseta desértica en Los Álamos, Nuevo México, con una sola tarea: crear un arma capaz de terminar la guerra mundial que enfrentaba al mundo contra el nazismo y traer consigo la paz. La idea era construir un arma tan potente que, por sí misma, disuadiera a cualquier país de iniciar una guerra de esas proporciones otra vez.

El Proyecto Manhattan trajo la bomba atómica y puso en el mapa mundial la capacidad de poder del átomo. Durante años, dominar la energía nuclear fue la tecnología más codiciada por los países: a los soviéticos les tomó cuatro años replicar la prueba Trinity, y esa carrera cambió por completo la forma en que entendíamos la tecnología. El átomo reveló algo que se repite en cada ciclo histórico de las potencias: quien domina el avance tecnológico domina el mundo que ese avance construye. Los chinos dominaron la pólvora, los otomanos la artillería de asedio que les abrió las puertas de Constantinopla, los españoles la navegación oceánica, los ingleses la máquina de vapor, los estadounidenses el átomo. Y ahora la tecnología que regirá el próximo gran orden mundial es la inteligencia artificial.

Por primera vez en la historia, quienes deciden sobre esa tecnología de poder no son solo los Estados. Los laboratorios que lideran el desarrollo de IA son empresas privadas, con intereses económicos propios, y no sabemos con certeza si sus decisiones responden a lo que le conviene a los ocho mil millones de personas que habitamos la Tierra o a lo que le conviene a su posición de mercado. Pasamos de la bipolaridad de dos Estados en Guerra Fría a un tablero donde actores privados determinan el rumbo de la humanidad y eso es, en sí mismo, una amenaza a la democracia y a nuestra capacidad como ciudadanos de incidir en las decisiones que nos afectan.

Ese es el problema de fondo. Todo lo demás (la carrera entre potencias, el debate sobre desacelerar y el ensayo de Amodei) es la evidencia de ese problema, no el problema en sí.

Hoy, los esfuerzos de los países recaen en desarrollar más IA. Las grandes potencias buscan la capacidad de crear la IA más potente, no solo para dominar un mercado que afecta a miles de millones de personas, sino para asegurar control permanente sobre la economía y los avances que esa tecnología traiga consigo. Esa carrera se ha vuelto cada vez más rápida y más difícil de frenar, al punto de que los propios CEOs de Anthropic, OpenAI, xAI y Alphabet han coincidido en la necesidad de quitar el pie del acelerador.

En su ensayo “We Must Pace the Frontier” (septiembre 2026), Dario Amodei plantea tres propuestas: verificación externa constante mediante evaluadores independientes insertados en las empresas, coordinación entre las empresas líderes dentro de los países democráticos para fijar estándares de seguridad comunes y límites de velocidad, y negociación con China específicamente sobre aplicaciones de alto riesgo, por ejemplo, la producción de armas biológicas, como punto de partida realista hacia límites compartidos. Pero conviene leer esa segunda propuesta con cuidado: no es un Estado ni un tratado externo el que regularía a las empresas, son las mismas empresas coordinándose entre ellas. Amodei no pide que alguien externo les ponga límites; pide que los líderes actuales se pongan de acuerdo entre sí sobre cómo correr la carrera que ya van ganando. Y la parte a la que más espacio dedica en su ensayo no es esa coordinación, sino el temor a que China tome la delantera y Estados Unidos pierda su ventaja estratégica. Eso no invalida la preocupación de fondo sobre los riesgos de la IA, pero sí exige que no aceptemos su diagnóstico sin examinar desde dónde se hace: autorregulación del sector no es lo mismo que regulación.

Y sin embargo, desacelerar tiene un costo real que esos mismos CEOs conocen mejor que nadie: la extracción de minerales para los chips, la energía para sostener los centros de datos, la mano de obra capacitada para entrenar los modelos y los miles de millones de dólares invertidos dependen de que la tecnología siga demostrando resultados. Si quienes más se benefician de acelerar son los mismos que piden frenar, ese contraste merece más atención pública de la que está recibiendo y una mayor intervención de los liderazgos mundiales, para impedir que sean empresarios con intereses particulares quienes definan solos los términos de la regulación de una tecnología que nos va a impactar a todos.

¿La IA necesita regulación? Sí. Y la respuesta no puede ser reinventar el mecanismo desde cero: ya sabemos cómo se regula una tecnología de poder que ningún país puede permitirse dejar en manos privadas o de un solo Estado. Es lo que hicimos con el átomo. El Tratado de No Proliferación Nuclear y el Organismo Internacional de Energía Atómica no impidieron que la energía nuclear se desarrollara, pero sí impidieron que un actor cualquiera hiciera lo que quisiera con ella sin supervisión externa ni consecuencias. La inteligencia artificial necesita su propio organismo internacional de verificación, con capacidad real de auditar modelos antes de su despliegue, y necesita que esa auditoría no dependa de que las mismas empresas que compiten en la carrera se autorregulen cuando les convenga. La inteligencia artificial se entrenó con el conocimiento acumulado de toda la humanidad; el mecanismo que decida su futuro no puede quedar en manos de quienes solo responden ante sus accionistas.

Fuentes

  1. Dario Amodei, We Must Pace the Frontier (septiembre de 2026) — https://darioamodei.com/post/we-must-pace-the-frontier
  2. TechCrunch, Anthropic CEO outlines plan to slow AI development (12 de septiembre de 2026) — https://techcrunch.com/2026/09/12/anthropic-ceo-outlines-plan-to-pace-the-frontier/
  3. Kingy AI, Dario Amodei's AI Slowdown: Safety or Regulatory Capture? (12 de septiembre de 2026) — https://kingy.ai/blog/dario-amodei-ai-slowdown-open-models/
  4. Trilogy AI, Dario Amodei's AI slowdown plan leaves a governance gap — https://trilogyai.substack.com/p/dario-amodei-ai-slowdown-oversight
  5. Detroit News, AI model development needs to slow down, Anthropic CEO says (12 de septiembre de 2026) — https://www.detroitnews.com/story/business/2026/09/12/ai-model-development-needs-to-slow-down-anthropic-ceo-says/91731095007/
  6. Trinity (nuclear test) — https://en.wikipedia.org/wiki/Trinity_%28nuclear_test%29
  7. National Security Archive, Detection of the First Soviet Nuclear Test, September 1949 — https://nsarchive.gwu.edu/briefing-book/nuclear-vault/2019-09-09/detection-first-soviet-nuclear-test-september-1949
  8. HistoryNet, The Guns of Constantinople — https://historynet.com/the-guns-of-constantinople/
  9. Basilic (cannon) — https://en.wikipedia.org/wiki/Basilic_%28cannon%29
Daniel De León
Daniel De León Dirección — ColombIA CIIAC

Trabaja en capacidades públicas para inteligencia artificial responsable y en el acompañamiento territorial del Centro Institucional de Inteligencia Artificial de Colombia.

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